Haz que un archivo de audio pese menos

Las grabaciones de gente hablando pesan casi siempre diez veces más de lo que necesitan. Suelta la tuya y mira cuánto ocupa al bitrate que le corresponde.

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Qué hace esta herramienta

Una app de grabadora, una exportación en WAV o una nota de voz del móvil pueden dejar sesenta megas por veinte minutos de alguien hablando. Ese tamaño no es calidad, es un valor por defecto: esos archivos se graban casi siempre en estéreo, a un bitrate pensado para música y capturando un rango de frecuencias al que una voz humana no llega. Baja los dos números a lo que la voz necesita de verdad y la misma grabación se queda en tres o cuatro megas sin que se oiga nada distinto.

Los dos mandos que importan están aquí. El bitrate es cuánto detalle se le deja conservar a cada segundo. El mono es el más gordo y en el que no cae nadie: una entrevista grabada en estéreo es la misma voz escrita dos veces, así que plegarla a un canal parte el archivo por la mitad antes de que el bitrate haga nada.

Lo que aquí sí se tiene en cuenta

  • Mono con un clic, que es el mayor ahorro de cualquier grabación de gente hablando y lo que todos los demás compresores esconden.
  • El antes y el después uno al lado del otro, para probar a 96, mirar el número y probar a 64 si te apetece.
  • Acepta WAV sin comprimir, que es donde está el ahorro de verdad: un WAV suele bajar un 95 %.
  • El archivo no se sube nunca, así que la grabación de una reunión de dos horas no tiene que salir de tu portátil para pesar menos.

Cómo funciona

  1. 1

    Suelta el audio

    MP3, WAV, M4A, FLAC, OGG… lo que sea, incluido el WAV gigante que soltó tu grabadora.

  2. 2

    Elige cuánto encoger

    96 kbps para voz, 128 si hay música de por medio. El mono lo parte otra vez a la mitad.

  3. 3

    Descárgalo

    Verás el antes y el después en megas, y cuánto has ahorrado.

En detalle

Qué es el bitrate y por qué la voz necesita tan poco

El bitrate es cuántos datos se guardan por cada segundo de sonido. Un CD gasta 1.411 kbps porque tiene que llevar toda la música, con sus agudos y sus graves, desde los 20 Hz hasta los 20.000. Una voz humana no llega ni de lejos a esos extremos: vive entre los 80 y los 3.500 Hz, que es exactamente el motivo por el que un teléfono se entiende perfectamente con una fracción de esos datos.

Por eso una grabación de gente hablando a 96 kbps suena igual que a 320 para cualquiera que la escuche, y solo pesa un tercio. Bajar de ahí ya se nota: a 48 kbps la voz se vuelve metálica, aunque siga entendiéndose. Con música de fondo el suelo sube, y ahí conviene no bajar de 128.

El error de grabar una entrevista en estéreo

Casi todas las grabadoras vienen configuradas en estéreo porque están pensadas para música. En una entrevista, en una reunión o en una clase, eso significa guardar dos veces exactamente el mismo sonido: los dos canales llevan lo mismo o casi lo mismo, y el archivo pesa el doble para nada.

Pasarlo a mono es, con diferencia, el ahorro más grande que se le puede hacer a una grabación hablada, y es el que no aparece en ningún conversor. Se hace con un interruptor, funciona sobre cualquier archivo ya grabado y no cambia en nada lo que se oye, porque no había nada distinto entre los dos canales que perder.

Preguntas

¿Y si lo que tienes es el vídeo?

Súbelo y te devolvemos la transcripción con marcas de tiempo, los hablantes separados y con nombre, y un resumen con los puntos clave. Se empieza sin cuenta.