Copiar en vez de recodificar, y por qué importa
Casi todos los recortadores que hay por ahí hacen tres cosas: descodifican el archivo entero, se quedan con el trozo que has marcado y lo vuelven a comprimir. El resultado suena un poco peor que el original —una segunda compresión siempre deja huella— y tarda lo que tarde el ordenador en procesar toda la grabación.
Este no descodifica nada. Busca dónde empieza el trozo, copia los datos tal cual hasta donde acaba y los mete en un archivo nuevo del mismo formato. Por eso es instantáneo aunque la grabación dure dos horas, y por eso el recorte suena exactamente igual que sonaba dentro del original: son los mismos bytes.