Pruébalo sin cuenta

Transcribe un archivo MP3

El formato en el que graba todo, convertido en texto con marcas de tiempo y hablantes. Suéltalo y léelo en minutos.

Arrastra aquí tu archivo

MP3, WAV, M4A, MP4, MOV… hasta 10 GB

  • Cualquier bitrate, mono o estéreo, dure lo que dure
  • Idioma detectado solo, más de 90
  • Texto, subtítulos y resumen de una sola pasada
  • MP3

Qué hace esta herramienta

MP3 es lo que te da una grabadora, una aplicación del móvil o el alojamiento de un pódcast, y es un formato perfectamente válido para transcribir. La compresión tira lo que el oído no oye, y el reconocimiento de voz tampoco usa lo que el oído no oye.

El bitrate tampoco importa mucho. A partir de 64 kbps el acierto es prácticamente el mismo; lo que sí lo mueve es a qué distancia estaba el micrófono y si dos personas hablan a la vez. Una grabación a 32 kbps desde el otro lado de la sala es el único caso que merece repetirse.

Lo que aquí sí se tiene en cuenta

  • Cualquier bitrate a partir de 32 kbps, mono o estéreo, constante o variable.
  • Los archivos largos van enteros: un pódcast de tres horas no hay que partirlo.
  • Las etiquetas ID3 dan igual, y el nombre del archivo también.
  • Hablantes separados aunque el MP3 sea una mezcla en mono de varios micros.

Cómo funciona

  1. 1

    Suelta el MP3

    Hasta 10 GB: horas de audio en un solo archivo.

  2. 2

    Se transcribe solo

    Unos tres minutos por cada hora de grabación, con el avance en pantalla.

  3. 3

    Descarga lo que necesites

    DOCX, PDF, SRT, CSV o JSON, con tus correcciones dentro.

Para qué se usa

Grabadoras de voz

Casi todas escriben MP3 por defecto. Suéltalo tal como sale.

Episodios de pódcast

Con el MP3 publicado basta: no hace falta volver a los archivos de la sesión.

Notas de voz

Una idea grabada en el móvil a las dos de la mañana también es un archivo transcribible.

En detalle

De dónde salen casi todos los MP3 que llegan aquí

De una grabadora de voz. Y las grabadoras de voz graban a bitrates bajos —32, 48 o 64 kbps— porque están pensadas para que quepan horas en poca memoria. Eso no es un problema para transcribir: a esas alturas la voz sigue entera y lo que se ha perdido son frecuencias que no usa nadie al hablar.

El otro origen habitual es un vídeo al que alguien ya le sacó el audio, o un pódcast descargado. En los dos casos el archivo viene a 128 kbps o más, que es de sobra. Comprimir más antes de subirlo no hace falta y no ahorra nada de cuota: los minutos se cuentan por duración, no por peso.

Archivos largos y grabaciones de varias horas

Un MP3 de tres horas ocupa poco más de 150 MB, así que el tamaño casi nunca es el límite. Lo que conviene mirar es otra cosa: si la grabación tiene media hora de sala vacía al principio, recórtala antes y te ahorras esos minutos de cuota.

Y si son varias sesiones distintas dentro del mismo archivo, sale mejor partirlo. No por el sistema, que se lo traga entero, sino porque después buscar dentro de un texto de tres horas es incómodo y el resumen tiene que elegir entre tres asuntos que no tienen nada que ver.

Preguntas

¿Y si lo que tienes es el vídeo?

Súbelo y te devolvemos la transcripción con marcas de tiempo, los hablantes separados y con nombre, y un resumen con los puntos clave. Se empieza sin cuenta.